NewDetail

AICEP
Agência para o Investimento e Comércio Externo de Portugal

CABEÇALHO

Una fábrica, un museo, un hotel, una tienda, una escuela, un teatro, y hasta una iglesia Así es Ílhavo, la villa que construyó en 1824 José Ferreira Pinto Basto, el fundador de la firma.

1824. Nace la fábrica de porcelana Vista Alegre en Ílhavo, en el distrito de Aveiro, en Portugal. Su impulsor es José Ferreira Pinto Basto, que construye una comunidad fabril en base a sus 15 hijos, en los que delega los trabajos de la factoría. Así, en 2022, la compañía, de origen familiar, tiene un gran arraigo a la cultura e historia del país, y ha adquirido una reputación internacional inigualable. No en vano, está considerada una de las etiquetas de vajillas y objetos de decoración más prestigiosas.

 

De hecho, disponen de una tienda en Barcelona, otra en Madrid, 30 corners de El Corte Inglés y un canal online, al que cada vez dan más peso.

 

75 millones de piezas de cerámica producidas al año

 

Sus 75 millones de piezas producidas al año -que incluyen porcelana, vidrio, cristal, cubertería, e incluso un recién estrenado debut en el textil- se comercializan por el mundo, bajo su sello y el de otras compañías de lujo como Oscar de la Renta o Christian Lacroix. Y es que la apuesta por proyectos de cooperación con diseñadores, artistas, arquitectos y otros creadores ofrece un lenguaje definitivamente en voga y universal.

 

Conocidos o emergentes, la lista es exquisita: de Álvaro Siza o Claudia Schiffer, a Jesús Cisneros o Jaime Hayón, pasando por el MoMA de Nueva York. Con todo, y combinando armoniosamente tradición y modernidad, elegancia y funcionalidad, Vista Alegre también es conocida por crear piezas únicas para diferentes personalidades, las vajillas que utilizan las Embajadas, los Jefes de Estado y las Casas Reales.

 

Ílhavo, el pueblo de Vista Alegre

 

Pasadas muchas primaveras, hoy, la manufactura de porcelana más importante del mundo ha ampliado sus alrededores. Ya no es sólo una planta de fabricación, sino también un conjunto arquitectónico de innegable interés, un lugar de recuerdos sociales y artísticos, que son los pilares de una identidad nacional.

 

El conglomerado combina una línea de estilo minimalista en las nuevas edificaciones, con la respetuosa rehabilitación, sin prisa pero sin pausa, de las obras ya existentes. Un mix entre la majestuosidad y las construcciones humildes, que va como anillo al dedo en el idílico entorno.

 

Al conjunto pertenece un museo en el que conocer de primera mano el relato de Vista Alegre; un hotel de cinco estrellas (el Montebelo Vista Alegre Hotel); una tienda; una escuela; un teatro; una iglesia (la Capilla de Nossa Senhora da Penha de França, que es Monumento Nacional), y hasta un barrio lleno de árboles y tranquilidad, con casas para unos 70 trabajadores de la empresa, ya jubilados, que aún habitan allí (Bairro Operário). Y siempre con la rúbrica y la atención por los detalles de Vista Alegre.

 

El Montebelo, anexo al palacete de la extensa familia Ferreira Pinto Basto, realza el patrimonio y la importancia comunitaria, tecnológica y artística de la industria cerámica. Está integrado en un proyecto de recuperación del Palacio, en un contexto de paisaje que cubre la Ría de Aveiro.

 

Despertarse junto a la serenidad y la belleza

 

Sus 162 habitaciones se presentan de manera exclusiva, y dan voz al universo de la marca, pues en el reverso de los platos, colgados por las diferentes paredes a modo de obras de arte, se puede leer el logotipo de Vista Alegre. Dos de las suites, dan a la capilla y ofrecen la experiencia de despertarse junto a la serenidad y belleza de un templo lleno de mosaicos y calma.

A ese bienestar, se le suma el de una piscina exterior, una interior, un SPA, un gimnasio, una sala de masajes… Otro detalle: cuenta con tres áreas diferentes de alojamiento, distribuidas en el Ala Nueva y Palacio de los Fundadores, el Palacio de los Pintores y el Barrio de Vista Alegre, cada una con sus propias características y ambiente.

 

La aventura se completa con la participación en talleres de cerámica, pintura y alfarería para los que lo deseen.

 

Las fábrica de vidrio y cristal y la de Bordallo Pinheiro

 

Pero el viaje no acaba aquí, el grupo tiene dos factorías más. Una, la de vidrio y cristal de Alcobaça. Allí, todas las fases de producción siguen realizándose manualmente, en un esfuerzo por preservar los conocimientos milenarios de los artesanos que aún utilizan técnicas de moldeado y soplado de vidrio. Eso da lugar a un cristal que se plasma en su forma más pura, distinguiéndose por su sonido, brillo, transparencia, luminosidad y peso. Y es que el proceso de control de calidad supone el rechazo de miles de piezas, cuyos mínimos defectos son detectados por los ojos de expertos.

 

Dos, la fábrica de loza artística Bordallo Pinheiro, ubicada en Caldas de Rainha. En ella se utilizan métodos de producción centenarios. Los productos combinan el pasado y lo contemporáneo, algunos aún en los moldes originales de Raphael Bordallo Pinheiro (1846-1905), su promotor. Pinheiro fue periodista, caricaturista, ceramista, célebre por formar parte de la flor y nata de la intelectualidad portuguesa y por su sentido del humor. Los cimientos de la empresa están puestos en la tierra que él plantó con su imaginación, cultura y sabiduría: animales, frutas, piezas gigantes y un esmaltado brillante y saturado son las señas que definen esta enseña que adquirió el grupo en 2009.

 

Futurismo

 

¿Las novedades? Este año, Vista Alegre ha lanzado su colección Futurismo, una interpretación actual del movimiento precursor de los modernismos. En ella vemos colores vivos y alegres, casi primarios, formas geométricas llenas de círculos y ángulos divergentes. “Hemos querido representar la velocidad que amaban los futuristas, en una línea elegante e intemporal, llena de dinamismo y expresividad”, concluye Alda Tomás, directora creativa de la firma.

Partilhar